Los derechos humanos ayer, hoy y mañana serán un tema a tratar por el trabajo social, pues estos son puestos en peligro con cada uno de los problemas sociales que afectan a Chile y el mundo.Los DD.HH. amparan ideales tales como libertad, igualdad, fraternidad, no discriminación, no a la esclavitud y la tortura, además de recoger temas como derechos económicos, sociales y culturales, ideales que coinciden con los de los trabajadores sociales.En el año 1973 en Chile con el golpe de estado al gobierno de Salvador Allende y dictadura del general Augusto Pinochet, los DD.HH. y la libertad se vieron vulnerados y coartados. Esta situación no ocurrió tan solo en Chile sino que en Latino América en su mayoría.El trabajo social por esos años (1973-1990) fue considerado subterráneo y asistencialista, se restringe el campo profesional debido a la reducción del gasto público, seis de once escuelas, entre ellas la escuela "Alejandro del Río" de la Universidad de Chile fueron cerradas. De esta forma el trabajo social se vio afectado por la dictadura al igual que el pueblo."La primera fase del trabajo social en años de dictadura tuvo un carácter asistencial, pero rápidamente se fue progresando hacia un desarrollo más integral de la profesión, en donde se pusieron en práctica las teorías del cambio social, adaptadas ahora al plano de la organización ciudadana en la defensa y promoción de los Derechos Humanos. Esto comprendió también una nueva escala de valores, un nuevo lenguaje cultural, una manera distinta de entender la participación social y, sobre todo, por primera vez, un juicio autocrítico y crítico de los modelos ideológicos tradicionales.El Trabajo Social ciudadano inscrito en el movimiento de Derechos Humanos fue un gran productor de nuevos conocimientos. Su vínculo con esta doctrina le abrió caminos a otros escenarios de ideas. Es a fines de los 80 cuando en las nuevas escuelas de Trabajo Social se comienza a hablar de modernidad, globalización y cambios culturales, pero es más bien un acercamiento instintivo y no sistemático, pues perduran en la profesión las referencias ideológicas de su pasado histórico". (Domingo Namuncura Serrano. Trabajador Social UCV 1978. Docente de la Escuela de Trabajo Social Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Diciembre, 2003).La gran participación de los trabajadores sociales que se vivió en el gobierno de Salvador Allende cambio su rumbo con el golpe de estado. Con este último hecho los trabajadores sociales se vuelven defensores de los derechos humanos y el servicio social pierde el grado de licenciatura. De esta forma el panorama se ve nublado para los trabajadores sociales, aun así el tema de los derechos humanos va tomando importancia y poder con el pasar de los años, siendo aun en la actualidad un tema relevante a tratar por la iglesia y el gobierno en turno.
Para lograr hacer un análisis en cabalidad sobre los derechos humanos y el trabajo social, es necesario dar una definición, para así no caer en ambigüedades que provoquen errores de concepto.
Por derechos humanos, se entiende que son diversas filosofías jurídicas, aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a bienes primarios o básicos que incluyen a toda persona, por el mero hecho de su condición humana, para la garantía de una vida digna. Son independientes de factores particulares como el estatus, sexo, etnia o nacionalidad; y son independientes o no dependen exclusivamente del ordenamiento jurídico vigente. Cabe destacar que esta definición, enfatiza de gran modo lo que son los derechos. Son garantías que permiten el digno vivir y el libre desplazamiento dentro de la sociedad. Pero es algo necesario, que se acepten los derechos en el país, pues de nada sirve que estos existan, pero que sean vulnerados por los gobernantes, como fue en el caso de las dictaduras en Chile y Latino América.
Como muy bien dijo Héctor Salazar “Muchos chilenos piensan que porque no fueron privados de libertad, no se les torturó o exilio, no “les paso nada”, olvidándose que para mantener sus trabajos debían guardar sus opiniones y no dar ninguna señal de descontento o desaprobación con el régimen imperante”. Es claro que en dictadura no fueron coartados tan solo los derechos humanos de los exiliados y torturados, sino también de todo el país, pues como muy bien dice Salazar el hombre no tenía derecho a hablar, con ellos la labor de los sindicatos, las agrupaciones, partidos políticos y por supuesto nuestra profesión se vio afectada.
El auge que había vivido el trabajo social con el gobierno de Allende fue en declive con el pasar de los años, este enfoco su labor en los derechos humanos, pues el campo ocupacional cada vez era menor y la cuestión social debía bajar su importancia para así no provocar revueltas sociales en la sociedad.
El derecho a tener una vivienda digna cada vez se hace más difícil, tener una salud decente es cada día más exclusivo y la educación es excluyente, además esta última carece de una calidad oportuna. Es en ello donde los trabajadores sociales debemos tener concentración pues toca el tema de los derechos humanos y de las responsabilidades que debemos tener con la gente, nuestro sujeto de acción. Las personas violentadas con el pasar del tiempo han aceptado la condición de violado y como trabajadores sociales no podemos permitir que aquello pase, pues el bienestar de ellos es la recompensa para nosotros. “La gente se merece actos bellos” “los pobres merecen respeto” (Pablo Suarez).
La novelista Ana Pizarro indica “vemos como nuestros derechos muchas veces son atropellados y los de los otros también y no hacemos nada por cambiar o revertir la situación, es mas solo perduramos nuestra desgracia”.
Sabemos cómo fueron pasados a llevar los derechos humanos, aun así hablamos con recelo sobre ellos, muchas veces con temor o simplemente son tomados como temas tabúes, por lo que no resulta difícil entender que el mundo entero ha terminado por desconfiar de nosotros. Latino América tiene una herida abierta que nos define como pueblo, y debemos recordar que los “derechos” deben ser derechos y no favores.
Los DD.HH. siguen siendo un tema pendiente, que debemos empezar a tomar con mayor peso y como un tema de suma importancia, ayer, hoy y mañana los derechos humanos, fueron, son y serán reprimidos, torturados y botados y no debemos seguir permitiéndolo. “En chile, los derechos humanos dividen, casi con la misma intensidad que nos dividían, hasta no hace mucho tiempo, entre amigos y enemigos, no obstante ser hijos de una misma patria” (Héctor Salazar Ardiles). Quizás es este el desafío para los trabajadores sociales, lograr una producción intelectual en la profesión que se haga cargo visiblemente de la relación entre Trabajo Social y Derechos Humanos.
Para finalizar dejo estas citas extraídas del texto “El peso de lo brutal”:
“El olvido es la peor de las ignorancias, pues lleva a la disolución de la persona y de las sociedades”.
Recuerdo proviene de “re”, que significa volver y “cor” de corazón, “volver a hacer pasar por el corazón”. (Mireya García)
“amontono cenizas
Remendó cicatrices
Quiso borrar todas sus fechorías
Pero menosprecio un detalle mínimo
Se olvido de olvidarse del olvido”. Mario Benedetti.
Bibliografía:
http://www.bcn.cl/ecivica/ddhh
Texto de Domingo Namuncura Serrano
El peso de lo brutal. Alfredo Jocelyn- Holt Letelier.
1 comentario:
Carla te saludo, el documento presentado está bien elaborado , presnetas ideas centrales acerca del tema de los DDHH, lo relacionas con el hito histórico que marca nuestro país y que tal como señalas marca , por supuesto nuestra profesión, ya que lo que le pasa a Chile y a los chilenos, nos pasa a nosotros, los trabajadores sociales.
El tema de los DDHH debe ser trabajado en nuestra profesión y debe ir aumentando su profundización, ya que cada día se atropellan los derechos en nuestro convivir y no nos percatamos, porque nos acostumbramos a atropellarlos y que nos pase a nosotros a llevar.
Bien, la reflexión es profunda y la relacionaste con la profesión y con nuestro deber y ética.
Atte
Julia Cerda
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